Nuestros activistas opositores al régimen en la Isla exigen atención de gobiernos
extranjeros. Cuando se exige debe siempre hacerse la pregunta: "si no cumplen con
la exigencia, ¿qué?". O mejor pensar en una pregunta más general e instructiva en
el caso cubano: ¿qué les importa y por qué debía importarle a otros gobiernos los
problemas internos de Cuba? Como son tantos los que viven dependiendo de y esperando
ayuda externa para resolver el problema cubano, el ejercicio de esas preguntas debía
ser muy provechoso.
Ya yo resumo la no solución de nuestra penosa situación a una realidad: No tenemos
todavía políticos opositores. Nuestros activistas, como los percibo, no pasan de
la categoría (noble y respetable, pero insuficiente) de ciudadanos inconformes y
molestos con el sistema de gobierno que tienen encima. De proyecto social creíble,
atractivo y realizable, nada. De mover al resto de la ciudadanía a aspirar a un
buen futuro y a hacer su mínima parte para que se logre, nada. De tener argumentos
para enfrentar a los personeros del régimen, que no se limiten a insistirles en que
dejen de ser malos, nada. Luego el progreso en el cambio social necesario es... nada.
He visto activistas de la Isla negarse a discutir con agentes del régimen en medio
de la calle frente a cámaras de CNN, porque, dijeron, "no discuten con necios".
He presenciado a otro muy conocido activista colgarle el teléfono a quien lo
entrevistaba desde Miami durante un programa de TV en vivo.
Cierto, si se aguzan van a ser vistos por los represores como más peligrosos por
efectivos y van a tratar de hacerlos sufrir más. Pero al mismo tiempo, la gente
valiosa, con proyectos prometedores, generan solidaridad. Quien no sea mucho más
que otra víctima del régimen genera lástima pero no ayuda ni colaboración.
Sentimos muchísimo que tantos sufran prisión injusta y otros maltratos como
víctimas del régimen, pero es muy poco lo que podemos hacer con efectividad
para ayudarlos. Su mayor vulnerabilidad consiste en que casi ninguno pertenece
a un movimiento sustancioso que gane simpatías e interés por trabajar a
consciencia por el futuro de la Nación.
Quien tiene el control de Cuba es el aparato castrista, quien único parece que
va a seguir teniéndolo es el mismo aparato. Moratinos y todos los gobiernos
tienen que tratar con ellos. Si tienen algún pequeño gesto de apoyo a su
"oposición" es sólo para dar una imagen balanceada, pero no creo que esperen
nada importante de esta última.
Los políticos opositores efectivos son los que hablan, hablan y hablan
convenciendo. Hasta que los ponen presos. ¡Y en la prisión se ponen a
convencer a los carceleros y otros prisioneros! (¿Por qué en todas las
cárceles del mundo tienen a los prisioneros políticos segregados? ¿Por
qué en Cuba pueden tenerlos en contacto con toda la población penal!).
Los políticos opositores, mientras más en desventaja estén, más tienen
que aprovechar todos los contactos con todo el que los quiera oír, no
pueden escojer la categoría del funcionario extranjero interlocutor.
Hablan con quien sea y explican y convencen, al menos un poquito más.
Y habrá quien es opositor por conveniencia, porque es una forma de
sobrevivir, con riesgos, pero sobrevivir, en Cuba. Son los "políticos"
figurantes. No importa que tengamos figurantes, siempre los ha habido
y siempre los habrá. ¡El problema es que nos faltan los verdaderos
políticos que necesitamos, los organizadores capaces del movimiento
social que la Nación necesita!
Ojalá empiecen a entender pronto los que están, que empiecen a aparecer
pronto más que entiendan.