Aldabonazo: Nuevos políticos para una Nueva Cuba

"Que la desgraciada situación social cubana continúe, pesa de ahora en adelante
mucho más sobre sus hombros, que sobre los míos".


Tengo que insistir. Los cubanos quedamos libres de 
España hace cien años y todavía no sabemos gobernarnos. 
¡Y todavía ni empezamos a aprender a gobernarnos!

Como mismo no sabemos gobernarnos no hemos sabido ni 
sabemos defendernos de desgobiernos. No hemos tenido ni 
tenemos una alternativa al régimen actual que sea creíble, 
viable y deseable para todos. Quienes disienten del 
régimen carecen de una ideología social con estos 
mismos decisivos atributos. Una consecuencia de todo 
esto es que "Castro se despacha". La falta de esa 
alternativa al régimen explica la necesidad de casi todos 
los países, incluído los EEUU, de entenderse con Castro. 
Y explica la desesperanza de quienes emprenden la aventura 
de la balsa para cambiar de vida.

La prioridad máxima por el bien de Cuba y de todos es 
que al fin emprendamos el camino de aprender a gobernarnos.

Dada la situación en que nos encontramos, la gran escuela, 
la única escuela política efectiva y deseable que puedo 
imaginar es el desarrollo de candidatos para la "Asamblea 
Nacional Representativa Provisional" y la "Comisión 
Representativa Exiliada". Y luego cuando éstas tengan 
miembros acreditados y funcionen, esa gran escuela de 
nuevos políticos podría seguir siéndolo. 

¿Qué serían estos parlamentos? Su definición básica está 
aquí:

Propuesta de movimiento hacia la instauración de la
ASAMBLEA NACIONAL REPRESENTATIVA PROVISIONAL CUBANA

¿Por qué es tan necesario promover candidatos para esos 
parlamentos? Está explicado en mi mensaje a Payá Sardiñas 
de diciembre pasado, cuya copia está aquí: 

Mensaje enviado al Ing. Oswaldo Payá Sardiñas

¿Cómo puede empezar este movimiento mañana mismo? 
Lo primero es que más personas conozcan y entiendan los 
escritos anteriores. Con ello debía motivarse el cultivo 
de un árbol que crecería para siempre alimentado por dos 
raíces: Candidatos a los parlamentos, que algunos llegarán 
a ser miembros efectivos de estos y luego de otros más 
regulares, dándose a conocer y demostrando que tienen 
visión, voluntad y capacidad para *generar y explicar las 
ideas más apropiadas* para implementar y conducir el tipo 
de gobierno que Cuba necesita. Y el resto de la población 
que interactúa con y apoya a estos candidatos. Ese árbol 
crece generando autoridad gubernamental, progreso y 
armonía social.

¿Cómo se siembra la semilla de tal árbol mañana mismo? 
¡Esa semilla es fácil de plantar! Pedir que se plante esa 
semilla es todo el objetivo del presente escrito.

Los programas y páginas en medios de comunicación masiva 
que se consideren seriamente interesados en el tema cubano 
sólo tienen que invitar a todos los que se decidan a 
participar como candidatos, darles espacio e interactuar 
con ellos con agudeza. Parece que los importantes nuevos 
programas de televisión de discusión y análisis que han 
surgido en Miami, de la Sra. Salazar y el Sr. Haza, 
podrían y debían hacerlo muy bien. Su televidencia cubana 
puede extenderse a otros lugares grabando, retransmitiendo 
y difundiendo los programas dedicados a esta presentación 
y desarrollo de candidatos. 

Aún si el proyecto que propongo, muy desafortunadamente, 
no marchara a plenitud, ¡que unos pocos comenzaran a 
*demostrar capacidad y voluntad* para participar sería un 
magnífico paso adelante! Al menos esto debían ser capaces 
de lograr por Cuba los medios a que me refiero en el 
párrafo anterior.

¿Qué se requiere, además de esa facilidad desde su inicio, 
para que el proyecto ande? 

1. Que un número de cubanos, incluyendo titulados "líderes" 
viejos y nuevos, se dispongan a participar probando que 
merecen nuestra confianza y apoyo. Si demoraran en aparecer 
o decidirse, no sería un desastre, indicaría sólo que hay 
que seguir con la invitación y motivándolos; confirmaría 
sólo la falta de ellos, y la necesidad de generarlos, que 
tenemos.

2. Que se reúnan informalmente, formen un "Grupo de 
Aspirantes" y acuerden un reglamento elemental. No son 
contrincantes, porque hay votos disponibles para todo el 
que los merezca. Si en un mínimo de ellos hay la convicción 
de que el interés nacional tiene prioridad suprema, porque 
hasta el bienestar y progreso de ellos mismos y de sus seres 
queridos están en juego, debían funcionar bien y el proyecto 
dar los frutos que tan desesperadamente necesitamos.

3. A partir de un momento, es posible comenzar registros y 
votaciones de cubanos nacidos en Cuba o cuyos ambos padres 
hayan nacido en Cuba. No me parece correcto exigir una 
contribución monetaria para registrarse y votar, pero todo 
candidato mínimamente efectivo debía convencer a quienes lo 
apoyan para que además de registrarse como votantes hagan 
contribuciones monetarias periódicas. Esto es mucho más 
factible de iniciar para la Comisión Representativa 
Exiliada, pero los candidatos en Cuba a la Asamblea 
Nacional Representativa Provisional, que es el mayor 
objetivo a plazo medio, también pueden comenzar a 
desarrollarse y participar en las difusiones en medios del 
exterior.

4. En cuanto algunos candidatos exiliados comienzan a 
tener el respado comprobado de mil cubanos registrados 
diferentes para cada uno, pasan a ser miembros acreditados 
de la Asamblea Exiliada. En Cuba, según las cosas maduren, 
también debía poder estimarse y luego precisarse que 
algunos candidatos han alcanzado el apoyo de diez mil 
cubanos locales diferentes para cada uno. 

5. Con candidatos acreditados, esos parlamentos pueden 
empezar a emitir declaraciones, ejercer autoridad y 
representar legítimamente la causa del encauzamiento 
institucional de la nación cubana.

Claro que todo este proyecto tiene muchos más aspectos 
técnicos, obstáculos y decisiones difíciles. Encauzar 
una nación y su gobierno, como los nuestros, es difícil, 
pero ineludible. Ya lo hemos eludido demasiado. 

Ojalá haya quedado bien claro en mi mensaje a Payá que 
este proyecto es para generar un nuevo tipo de político. 
Distinto al tradicional cubano y latinoamericano y 
ciertamente distinto a los norteamericanos. Si algunos  
aspiran sólo a un pedazo de poder e influencia en Cuba, 
es difícil impedirles que lo intenten, pero el grupo de 
participantes que haya entendido la idea puede deslucir 
muy claramente a tales candidatos.

Este es mi aldabonazo. Mejor no lo sé dar ni debía ser 
necesario darlo. Queda a la conciencia de quienes pueden 
sembrar la semilla que explico arriba, sembrarla para 
estimular y facilitar el movimiento que propongo. O 
proponer, explicar e implementar un movimiento mejor, si 
pudiera haberlo. Que la desgraciada situación social cubana 
continúe, pesa de ahora en adelante mucho más sobre sus 
hombros, que sobre los míos. 


Ricardo E. Trelles
RTrelles@bellsouth.net

Miami, 26 de diciembre de 2004 y febrero de 2005

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