EL GRAN DESCUBRIMIENTO

Por el Lic. Luis Grave de Peralta (oct./97)
Mientras era sometido a prisión por el régimen cubano por "cargos" de rebelión pacífica, Luis escribió este y otros cuentos para mantenerse emocionalmente cerca de sus hijitos, Gabriel y César, y para continuar educándolos. Estos tiernos cuentos forman parte de su libro La fuerza del cariño, disponible dirigiéndose a poorana@mail.internet.com.mx.

indent La imaginación, Gabriel, es la facultad que tienen los hombres de ver con su inteligencia lo que no pueden ver con sus ojos. Hay hombres ciegos porque sus ojos están enfermos como también existen los ciegos de imaginación, los cuales son incapaces de crear con su inteligencia un mundo de fantasía.
indent Los niños, Gabriel, son muy imaginativos. Por eso yo estoy seguro que tú vas a creerme esta historia que te voy a contar sobre lo que pasó en el mundo de los planos, y de la cual yo supe porque lo presencié personalmente con estos ojos de mi imaginación. Los planos son la gente que vive en un mundo donde nada es gordo. Todo, absolutamente todo, los hombres, los animales, las cosas, todo, son anchos y son largos pero son tan, pero tan flacos, que son más delgados que una hoja de papel. Los planos no conocen lo que es la altura, ellos sólo se mueven para alante, para atrás, hacia un lado o hacia el otro; como todo es plano nunca hay que saltar nada porque absolutamente ninguna cosa tiene altura.
indent El mundo de los planos es muy hermoso, cuando uno lo mira es como si estuviese viendo un bello dibujo hecho por un gran pintor, o como si estuviera mirando a nuestro mundo a través de la ventanilla de un avión que vuela muy, pero muy alto. Como el mundo de los planos está lleno de colores y los colores son tan bellos, los seres planos, al igual que nosotros, seres gordos, tienen ojos para gozar mirándolos. También tienen oídos para escuchar todos los ruidos, las melodías, las bullas, las palabras y los trinos, de su delgado mundo.
indent Pero no creas Gabriel, que los planos --como se llaman a sí mismos los hombres planos-- o los animales de su mundo se parecen a nosotros o a los animales de nuestro mundo. No, como su mundo es muy diferente al nuestro, ellos también son muy diferentes a nosotros.
indent Cuando yo vi por primera vez a un plano me quedé muy sorprendido: parecía algo así como un óvalo del cual salían unas paticas. Cuando quería moverse para atrás, para alante, hacia un lado o hacia otro, las movía rápidamente como si estuviera remando. Las mujeres planas eran más anchas y tenían las paticas más cortas. En cuanto a los planitos, siempre estaban agitando febrílmente sus paticas y correteando de un lugar para otro.
indent En una ocasión, vi a dos planitos que jugaban con un animalito amaestrado, algo así como el perrito de ellos. Claro que no era un perrito, sino un animalito plano amaestrado. El animalito corría de un lado para otro persiguiendo a un objeto circular que, tirado por los planitos, se deslizaba por el suelo. Cuando lo cogía con su boca, volvía a donde sus pequeños dueños y estos, alegres, lo acariciaban con sus paticas.
indent En un momento determinado uno de los planitos le dio de comer algo a su animalito. No mucho tiempo después, sorprendido, observé cómo, por el mismo agujero que le servía de boca, el extraño y juguetón perrito expulsaba algo. Pensé que el animalito había vomitado, mas luego de haber conocido mejor al mundo de los planos me he convencido de que ninguno de los seres vivos de ese mundo aplastado tiene nalgas.
indent Así como lo oyes, Gabriel, ni los planos, ni sus animales amaestrados, ni ningún otro animal de su mundo tienen nalgas. Sus bocas les sirven a la vez para comer y para expulsar lo que no pueden digerir. Así son ellos, no pueden ser como nosotros porque su mundo es muy distinto al nuestro. Si un plano tuviese boca y nalgas se dividiría en dos mitades. Yo sé que todo esto es un poco raro, pero para que me entiendas bien te voy a hacer un dibujito de un plano y de cómo sería un plano si tuviera boca y nalgas.
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indent Sin embargo los planos son gente muy inteligente, ellos saben contar muy bien, conversan entre ellos, construyen sus casas, y hasta tienen carros. Claro que los planos no pueden montar en sus carros por la sencilla razón de que ellos no pueden treparse encima de nada, ni tienen por qué hacerlo pues todas las cosas de su mundo, incluidos sus carros, son aplanadas. Los planos no montan en sus carros, ellos abren la puerta, entran en sus carros, y luego se trasladan junto con sus vehículos.
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indent Cuando yo conocí bien a los planos, me di cuenta de que sus ojos sólo le sirven para ver las cosas que están en su mundo, y sucede lo mismo con sus oídos.
indent Los planos no pueden ver ni oír a nada ni a nadie que no esté dentro de su mundo. Yo los veía a ellos pero ellos no me podían ver a mí. Me daba cuenta de que ellos conversaban entre sí, pero cuando les hablaba no podían oírme. Por eso los planos no sabían que además de ellos, seres planos, existen también seres como tú o yo, o cosas como las de nuestro mundo, es decir, seres y cosas gordas, que siendo largas y anchas también tienen altura.
indent Pensé entonces en ayudarlos, y se me ocurrió la idea de enseñarles a los planos que nosotros, los gordos, también existimos y que además de su mundo plano existe también nuestro mundo gordo.
indent ¿Cómo hacerlo, Gabriel? ¿Cómo lograr que me vieran si sus ojos no sirven para ello? ¿Cómo lograr que me oyeran si sus oídos son sordos a mis palabras? Pues muy fácil: como los planos son gente muy inteligente... ¡yo sólo tenía que hablarle a los oídos de su imaginación! ¡Con los ojos y los oídos de la imaginación podríamos conocernos y entendernos ellos y nosotros!
indent Y puse manos a la obra. Cualquier plano sabe que si lo encierran dentro de una cerca circular no puede salir de ella a menos que la rompa, también sabe que no puede entrar a un lugar cercado completamente sin romper la cerca.
indent Tal vez a tí, Gabriel, que como yo, eres un ser gordo, te parezca raro eso que acabo de decirte. Tú dirás que si yo te encierro dentro de una cerca circular, tú si puedes salir de ahí sin romper la cerca, pues sólo tienes que trepar y saltar por sobre ella; pero, Gabriel, usa la imaginación y la inteligencia, y te darás cuenta enseguida de que los planos no pueden saltar nada, ellos sólo se deslizan pues en su mundo plano no se salta, ni se sube, ni se baja, todo lo hacen resbalando.
indent Así que, Gabriel, como te iba diciendo, cualquier plano sabe que si él ve a otro plano dentro de una cerca circular es porque en algún lado hay una puerta para entrar: esa es la única forma que existe en su mundo de meterse allá adentro. ¡Y fue este hecho que te estoy contando el que me dio la idea para enseñarle a los planos que nuestro mundo gordo existe!
indent Para ello preparé un aro de cristal suficientemente grande como para que en su interior cupiera ampliamente un plano y esperé que los dos planitos se pusiesen a jugar nuevamente con su animalito amaestrado.
indent Me quedé mirándolos largo rato hasta que ocurrió lo que yo estaba esperando. El animalito amaestrado se alejó tanto de sus pequeños dueños que desde donde ellos estaban no podían verlo. Entonces rápidamente coloqué sobre el mundo plano de ellos el aro, de forma tal que el animalito quedara en su interior...
indent ¡Tremendo susto se dio el pobre! Se puso a dar vueltas de un lado a otro buscando por dónde salir de su encierro. Chocaba contra el aro, daba media vuelta, se deslizaba para otro lado y volvía a chocar. Se notaba que se ponía cada vez más nervioso... hasta que empezó a chillar. Emitía unos chillidos penetrantes tan altos que enseguida los oyeron los planitos. Eso era lo que yo quería.
indent Cuando los planitos llegaron donde estaba su animalito amaestrado los sorprendidos fueron ellos. Lo primero que hicieron fue ponerse a buscar la puerta por donde ellos creían que su travieso perrito se había metido allá adentro. Le dieron la vuelta completa al aro sin encontrar, claro está, ningún agujero. Entonces se preocuparon de verdad.
indent Vi que conferenciaban entre ellos, ¿cómo diablos había entrado su animalito dentro de esa cerca circular de cristal?, ¿quién había hecho tan rápido esa cerca? Como no entendían nada, fueron corriendo a buscar a su papá.
indent El padre, al principio, no les quiso creer a sus hijitos, pero como vio que sus hijos insistían e insistían, decidió, para salir de ellos, acompañarlos e ir a ver con sus propios ojos qué era lo que estaba pasando.
indent Cuando llegó donde continuaba encerrado el animalito, hizo lo mismo que sus hijos: le dio la vuelta completa al aro de cristal buscando minuciosamente el hueco por donde él estaba seguro que el animalito había entrado. Dio una vuelta y no lo encontró. Lo vi muy turbado, se detuvo a pensar... y decidió dar una vuelta más.
indent Entonces sí que se asustó: ¡aquello no podía ser!, para él era imposible que el dichoso animalito pudiese estar allá adentro, ¿qué estaba pasando? Nervioso y asustado fue a buscar a otros planos para que vieran aquella cosa tan rara. ¡Si no lo estuviera viendo con sus propios ojos no podría creerlo!
indent Yo también me asusté al ver lo que había provocado con mi ocurrencia de encerrar al animalito en el aro de cristal y decidí liberarlo. Levanté el aro.
indent Ay, Gabriel, entonces sí que se complicó todo... Los planitos, quienes se habían quedado allí esperando por el regreso de su papá, por poco se mueren del susto cuando vieron cómo, de pronto, su perrito quedó libre. El animalito movía sus paticas radiante de felicidad y se acurrucaba junto a sus dueños.
indent Pero lo peor no fue eso, cuando llegó el padre acompañado de muchísimos planos, y éstos vieron al perrito libre, y no vieron por ningún lado la fantástica cerca de cristal de la cual él les había hablado, todos pensaron que el padre de los planitos los había engañado y comenzaron a insultarlo. De pronto uno le dio un empujón y otros dos lo sujetaron.
indent A mí eso no me gustó. Tremendo problema le había yo buscado al pobre plano. Entonces decidí ayudarlo. Cogí el aro de cristal, y cuando un plano grandezón que estaba allí se separó de los demás y se acercó amenazante al pobre plano que estaban sujetando, puse nuevamente el aro de cristal en el mundo plano de ellos y encerré dentro de él al muy guapetón.
indent Se armó entonces el gran desbarajuste. El plano aprisionado hacía esfuerzos por salir sin lograrlo, los demás miraban maravillados las desesperadas tentativas del infortunado prisionero, y no podían salir del asombro provocado en todos ellos por la inexplicable reaparición en su mundo de la cerca circular de cristal.
indent Ocurrió en ese momento algo no previsto por mí: se oyó como un canto colectivo, algo así como si todos los planos allí presentes susurraran a la vez alguna cosa. Pero no eran todos, algunos se alejaron rápidamente del lugar, y los otros, mientras continuaban susurrando aquel extraño canto comenzaron, en fila, unos detrás de otros, a dar vueltas alrededor de la milagrosa cerca.
indent Yo no recuerdo bien, Gabriel, en qué quedó todo aquello porque todo lo que pasó me impresionó tanto que se me turbó la mente. Prefiero mejor contarte, para que me ayudes a resolver el problema en el que estoy metido, cuál es el resultado de mi idea de hablarle a los planos en los oídos de su imaginación.
indent En el mundo de los planos, Gabriel, como en nuestro mundo, no todos son iguales. Por eso unos planos pensaron una cosa de todo lo que pasó mientras otros pensaron otra.
indent Algunos me entendieron y comenzaron a decir a los demás planos que además de su mundo aplanado existe otro mundo que no lo es, un mundo donde las cosas además de ser largas y anchas tienen altura. Ellos trataban de explicarles a los demás cómo es el mundo nuestro, un mundo gordo, un mundo que ellos no pueden ver con sus ojos de planos pero ven con claridad con los ojos de su imaginación.
indent Lo malo es que muchos planos no los entendían, ni los entienden todavía, porque a decir verdad, ¿cómo ellos van a creer que existe un mundo gordo, totalmente distinto al suyo, si sus ojos de planos no se lo permiten ver?
indent Otros planos, también muy inteligentes, empezaron a decir que alguien, algún otro ser inteligente, y que no era de su mundo, y que era muy poderoso, era el responsable de aquel milagro presenciado por tantos planos. Esos planos comenzaron a creer en la existencia de ese otro ser inteligente que vive en otro mundo distinto de su mundo plano.
indent Tenían razón, Gabriel, ese alguien soy yo. Yo fui quien realicé el milagro de encerrar en un aro de cristal al animalito amaestrado del mundo de los planos, fui yo quien lo liberé, y yo mismo fui quien volví a realizar el milagro de hacer reaparecer la fantástica cerca de cristal con que castigué al plano grandulón y abusador. Lo malo es que esos planos me empezaron a llamar Dios y no hallo la forma de decirles que yo soy Luichi, y no Dios.
indent Y así están las cosas Gabriel: hay un grupo de planos que saben que además de su mundo existe el mundo gordo nuestro, y hay otro grupo de planos que saben que yo existo, y que soy inteligente, y que no vivo en su mundo plano. Pero, Gabriel, y esto es lo malo de toda esta historia, pasa que los que saben que nuestro mundo es gordo no creen en mí y piensan que es mentira lo que dicen los que saben que yo existo. Por otro lado, esos que saben que yo existo y me llaman Dios, dicen que es mentira que nuestro mundo sea gordo.
indent En realidad esto que te cuento no me preocuparía tanto, pues a fin de cuentas, cada uno tiene parte de la razón, pero lo peor de todo es que los planos, siendo gente buena, se han dividido en dos bandos por culpa mía... ¡y se pelean unos contra otros! Unos les dicen mentirosos a los otros y los otros también ofenden a los unos.
indent Gabriel, yo existo, y tú, y nuestro mundo gordo... pero parece que me estoy volviendo viejo y mis ojos de la imaginación me están fallando. Tú, en cambio, eres un niño, y como tal puedes crear con la imaginación y la inteligencia cualquier fantasía.
indent Gabriel, tú eres mi hijo adorado, quiero que me ayudes a resolver el problema en que me he metido por tratar de enseñarles a los planos que nuestro mundo existe. ¿Quieres ayudarme? ¿Te sientes con imaginación suficiente para sumergirte en el mundo de los planos y lograr que con sus ciegos ojos de planos sean capaces de ver la verdad de tu mundo y el mío?
indent Gabriel, ve y ayúdalos, revélales con amor, el Gran Descubrimiento de nuestra verdad, restablece entre ellos la armonía perdida. Yo, Dios-Luichi, tu padre, y María, tu madre, te guiaremos y estaremos siempre junto a tí. Suerte hijo.

FIN

Recuerden: S I E M P R E estoy con ustedes


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