Diálogo, si o no, quiénes, qué y cómo

Colaboración de Ricardo E. Trelles (6/mayo/97)
Versión pública de un mensaje a un amigo comentando las ideas del diálogo con el régimen. Preparada especialmente para la revista Cuba Nuestra, roberto.sanchez@swipnet.se, Suecia. El escrito comentado es Vindicación del diálogo.
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indent Mi primer problema con el diálogo es que no veo claro qué es lo que quiere decir. Quizás no puede haber una definición precisa suya porque la idea en esencia es ver si el régimen da algún chance, por lo que entonces el diálogo es hablar si, cuando, entre quienes y sobre lo que el régimen decida, como ya lo ha hecho varias veces y hace. O aspirar a y pedir que éste dé algo sin conversar, como cuando dejó salir del territorio nacional que tiene tomado a cubanos de una u otra edad, entrar de visita los que lleven tal o mascual tiempo fuera, etc, etc.
indent Y mi principal problema es que no tenemos nada importante que dar al régimen a cambio de lo que pidamos. Tenemos poco o nada para tentarlo o forzarlo a negociar.
indent ¿Qué vamos a ofrecerle, que no vamos a difundir información sobre las violaciones de los derechos humanos en Cuba, a cambio de que permita uno o cinco delegados independientes en su seudoasamblea que se reune seis días al año, o cosas similares? Nadie puede garantizar que la oposición va a someterse a ninguna limitación. Y como hay poco o nada que ofrecer, el régimen dará siempre alguna baratija de lo todo que tiene para dar.
indent Por eso el régimen no tiene ningún interés en diálogos de más importancia que los que ya se tienen.
indent Otro gran problema son los personajes típicos pro (el nebuloso) diálogo. No puedo evitar su clasificación en ingenuos, oportunistas, o ambos. Ellos me preocupan más que los tremendistas anti diálogo.
indent Aunque, de todas formas, si alguien tuviera piezas de verdadera negociación con el régimen podría olvidarse de ingenuos, oportunistas y tremendistas. Porque ese alguien sería quien participaría y obtendría lo que busca.
indent Hablas con admiración e interés sobre Menoyo en tu escrito. Estudiando y juzgando a Menoyo como figura pública que es, mi impresión es que es una buena persona, pero de poca capacidad política, que parece ser figura de proa de intereses con recursos y con sus agendas. Él parece vivir con todo tipo de recursos (casa, nueva esposa e hijos, etc) dedicado profesionalmente al diálogo. Que, como digo, consiste en hacerle todo tipo de ruegos, gracias, exigencias, etc, al régimen, a ver si da algún chance.
indent Hay personas de muchos recursos que parecen estar loquitos porque el régimen les dé un chance. Posiblemente creen que porque Castro está en decadencia los va dejar entrar por arriba, para que su gobierno incluya opositores. También son antiguos amigos de Castro que parecen estar dispuestos reconciliarse con él.
indent Hay también quienes sueñan con hacer ahora bien la revolución del 59. ¡Viran la cara al hecho de que Castro es el mismo manipulador desalmado del 59, sólo que más viejo y con más mañas!
indent Pero pasemos a los asuntos de nuestra acción práctica, que son lo importante.
indent ¿Sería correcto conversar con Castro si éste quisiera? ¡Por qué no! ¿Se puede ceder en lo casi nada que tenemos? ¡Claro que no! Con esta actitud nuestra imagen internacional es impecable, pero sin centrar nuestra lucha en pedir una negociación para la que no tenemos nada a negociar.
indent Y... ¿cuál es esa magnífica fuerza que no tenemos para hacer a Castro dialogar, si se decide y para, con o sin negociación, deshacernos de él?
indent ¡Confianza, apoyo, participación en la resistencia y acción civilizadas e inteligentes por el cambio en Cuba, de una porción importante y creciente de la población! Esa fuerza es la única que proporciona un cambio civilizado, profundo, rápido y duradero. ("¡Uf, qué complicación, tener que estar ganando y moviendo a tanta gente!", pensarán los minipolíticos que nos gastamos.)
indent Otra sería la fuerza militar, que tuviera tomada media Cuba por ejemplo. Pero eso es un sueño, intensificaría nuestra carga de sufrimientos y no garantizaría una futura Cuba que sirva.
indent Yo hablé personalmente con Menoyo en el 93 y le planteé que no me gustaba de su grupo que no buscaba la participación popular en Cuba, civilizada claro. Me respondió que él no podia "hacer olas" en Cuba que disgustaran al gobierno con el cual él estaba tratando de tener mejores relaciones.
indent Confío en que las reflexiones anteriores mejorarán tu visión sobre el diálogo.


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