Hay mucho que aprender de la reciente toma de rehenes en Perú.
Vimos a un grupo de jóvenes llevados a la acción violenta
terrorista por manipuladores azuzadores mediante el odio y el
resentimiento. Con lo que además de perder sus vidas, han
alimentado el mismo caudal de odio y resentimiento sociales que los
perdió.
Vimos, del otro lado, a un gobierno dar las más burdas muestras de
incapacidad ante situaciones de sólo mediana complejidad.
Comenzando por poner en bandeja de plata a los terroristas su
acción contra un nutrido grupo de altísimas personalidades
totalmente desprotegido. Permitiendo facilidades absurdas a los
asaltantes, como el acceso libre a canales de información, en ambas
direcciones, por radio y televisión. Como el acceso libre al techo
de la mansión tomada.
Siendo incapaz de controlar, como era imprescindible, la actividad en
el área circundante de la mansión. Con lo que hasta periodistas
pudieron ir por decisión propia a hacerles visitas a los asaltantes.
Con lo que soldados "irresponsables" incitaban a los asaltantes al
ataque, con expresiones y señas groseras.
Y, finalmente, lo peor. Lo que aún no se ha hablado y que
seguramente se hablará poco siempre: Todo parece indicar que al
menos algunos de los catorce asaltantes fueron sumariamente ultimados en
los 38 minutos de acción. Ninguno se rindió, ninguno
quedó herido e inválido. A ninguno "se pudo" intentar
salvarle la vida llevándolo a un hospital.
Un caso más en que la frustración producto de la
incapacidad, y la insensibilidad humana, se desahogan con brutalidad
asesina. ¿Cuánto demorará en entenderse que la
brutalidad oficial, la que hacen en nombre de nosotros, los que nos
consideramos civilizados dentro de la sociedad, ayuda a la
promoción de la brutalidad asesina de los "senderos luminosos" y
cogéneres?
Ha sido el mismo gobierno peruano que recientemente llevó a su
ejercito a la guerra con su vecino Ecuador, al costo inútil de vidas
humanas de ambas partes; con la "colaboración" del gobierno
ecuatoriano, por cierto. Todo ¡para levantar el espíritu
patriótico en época de elecciones! Guerra y muertes
inútiles por un territorio que si su acceso es casi imposible,
¿cuáles son sus posibilidades de explotación? Para,
luego de pasadas las elecciones, volver a la misma situación
anterior en tal territorio.
Hay mucho que aprender de los sucesos en Perú.
Si más miembros de los medios de información masiva
establecidos decidieran abandonar la superficialidad, y ser más que
meras lasquitas sintéticas de jamón en los emparedados de
publicidad, avanzaríamos más, como tanto necesitamos.