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Democracia es una
de esas palabras que siempre tienen que ser explicadas, que necesitan
frecuentemente de apellidos, que todos reclaman para sí.
Dicen algunos
que la primera fue la del tiempo de Pericles en Atenas, pero al mismo
tiempo otros critican a esta democracia, que era sólo para los
ciudadanos libres y no para los esclavos. Otros hablan de que actualmente
sólo puede ejercerse la democracia de manera representativa porque
directamente sólo es eficaz en pequeños grupos... pero
inmediatamente surgen los que dicen que la democracia representativa no es
tal, porque los que son elegidos no representan siempre, ni bien, a sus
electores.
No faltaron los
que llamaron a la democracia capitalista o socialista, criticando a la
contraria de falsa y manipulada. Tambien hubo quien apellidó a la
democracia como cristiana, como liberal, nacionalista, etc. Y hubo al
mismo tiempo quien puso en entredicho la confesionalidad, la excesiva
ideologización, el populismo, de estas democracias.
Algunos
estudiosos han preferido hablar de democracia formal, para definir aquella
en que sólo es posible participar en las decisiones superficiales y
le contraponen la democracia sustancial, en que se puede decidir sobre lo
fundamental. Últimamente escuchamos profundizar en el concepto de
democracia participativa para definir aquella en que la
particpación de los ciudadanos en los diferentes sectores sociales,
políticos, culturales y económicos es la medida de la
autenticidad del sistema democrático.
¿Qué
pasará con la democracia, que necesita tantos apellidos? Pues me parece
que necesita tantos apellidos y además casi nunca llega a ser lo
que debe ser... por la sencilla razón de que para que haya
auténtica democracia lo primero y casi lo único que se
necesita es que haya DEMÓCRATAS. No hay democracia sin demócratas. Sin
demócratas no hay pueblo. Y sin pueblo... ¿cómo puede haber
"gobierno del pueblo", que es el significado de democracia?
Durante muchos
años se ha trabajado para perfeccionar los mecanismos, las leyes,
las estructuras de la democracia. Durante mucho tiempo se han criticado,
condenado y modificado los sistemas sociopolíticos por ser poco
democráticos.
Algunos cayeron
en la trampa de que como ningún modelo de democracia es perfecto y
todos tienen sus limitaciones, lo mejor es el autoritarismo que "conduce"
a los pueblos por un camino más rápido, ordenado y "seguro"
para mantener una supuesta unidad.
Pero en mi
opinion es muy poco el tiempo y el esfuerzo relativo que se ha dedicado
para formar verdaderos demócratas. Fíjese que si usted habla
de democracia en un grupo de amigos enseguida lo primero que viene a la
mente son elecciones, partidos, votos, formas de gobierno... Esto prueba
que hemos confiado más en los mecanismos que en la formación
de los demócratas, es decir, de los ciudadanos. ¿No
será por eso que no funcionan los mecanismos ni aun en aquellos
países con sistemas más estructuralmente
democráticos?
Para que haya una
verdadera democracia en Cuba --como en cualquier país-- no
sólo se necesitan estructuras libres, de participación no
manipulada, no sólo se necesitan otro tipo de elecciones y una
mayor representatividad y eficacia en los mecanismos de poder... Para que
haya democracia hace falta, sobre todo, SER PUEBLO.
Algunos se
asombrarán, pues suponen que, de tanto decirlo, basta con llamarnos
pueblo para que lo seamos. Cuba tiene una larga tradición como
pueblo y lo ha sabido demostrar en momentos cruciales de su historia
pasada. Pueblo comenzamos a ser cuando Varela nos enseñó a
pensar primero. Pueblo fuímos cuando Céspedes comenzó
el camino de la libertad. Pueblo fuímos cuando Gómez y Maceo
se unieron a Martí, que nos colocó en lo más alto de
la condición de pueblo. Pueblo hemos sido en todos los momentos que
hemos logrado superar las injusticias.
Pero no se puede
ser pueblo solo por herencia historica. Es necesario que hoy nos
preguntemos si somos pueblo. No como nación, que sí lo
somos, no como Patria, que sí lo somos, sino como protagonistas de
la vida cotidiana, de la vida social, de la vida toda. Por eso
recomendaría meditar serenamente este párrafo del Papa Pio
XII en su Mensaje de Navidad de 1944 a todo el mundo:
"Pueblo y
multitud amorfa o "masa", como suele decirse, son dos conceptos
diferentes: El pueblo vive y se mueve por su vida propia; la masa es
inerte en sí misma y no puede ser movida sino desde el exterior. El
pueblo vive en virtud de la plenitud de la vida de los hombres que lo
componen, en la que cada uno --en su lugar y manera que le es propio-- es
persona consciente de sus propias responsabilidades y de sus propias
convicciones. Al contrario, la masa recibe el impulso desde fuera, es
juego fácil en manos de quien explota sus instintos y sus
impresiones, pronta a seguir según el turno, hoy día una
bandera y mañana otra".
Usted mismo,
amigo lector, puede hacer su propia evaluación: ¿Las personas
de nuestro pueblo viven y se mueven por su iniciativa propia? ¿Vive
nuestro pueblo en virtud de la plenitud de la vida de los hombres que lo
componen? ¿En qué medida las personas que componen nuestro
pueblo son conscientes de sus propias responsabilidades, de sus
convicciones, y actúan en consecuencia con ellas? ¿En
qué medida las personas actúan como "masa", y son
manipuladas desde fuera de sus propias conciencias? ¿En qué
medida las personas de nuestro pueblo caen en manos de quienes explotan
sus instintos y sus impresiones con la propaganda, las ideologías,
las seducciones materiales, etc.?
Si usted
descubre que a su alrededor hay muchas personas que actúan como
"masa" se podrá explicar por qué las cosas no cambian como
desearíamos. Pero la solución no es la amargura, ni la
desesperanza, ni la huída del exilio. Una solución es
reflexionar serenamente y sin autosuficiencia colectiva. De esa reflexión
humilde y sincera saldrán las verdaderas soluciones de "pueblo" y
no de "masa".
La
educación cívica de los ciudadanos pudiera contribuír a que
seamos, cada día más, verdaderamente "pueblo"... Y
siéndolo contribuiremos a ser más democráticos.
Pero hay que
empezar por uno mismo... Usted, ¿actúa como masa o como
persona?
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*Dagoberto Valdés (Pinar del Río, 1955). Ingeniero agrónomo,
graduado en la Universidad de Pinar del Río, Cuba, 1980.
Director del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa.
Presidente de la Comisión Católica para la Cultura de Pinar del Río, Cuba.
Labora en la Empresa Tabacalera de Pinar del Río, Cuba.
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