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Que el resto del
mundo tenga serios problemas no significa que su tiranía sea la
solución para Cuba. Que el resto de las fuerzas políticas
cubanas hayamos sido y seamos incapaces no significa que su tiranía
sea la solución para Cuba. Ningún pueblo digno --y todos los pueblos
son potencialmente dignos-- puede resignarse indefinidamente a la
opresión y al tutelaje tiránico.
Usted no ha
tenido la oportunidad de demostrar que sus posiciones sirven de algo para
Cuba. Usted se ganó esa oportunidad, y la ha mantenido por casi
cuarenta años, mintiendo, manipulando y asesinando.
Ya sobran pruebas
de que lo que usted se ha empeñado y empeña en imponer a Cuba
no sirve y sólo lo quiere su cúpula de aprovechados.
¿Cuánta más pobreza va a traer a Cuba? ¿Cuánta
más enajenación a nuestra juventud? ¿Cuánta
más desnutrición, corporal e intelectual, a nuestros niños,
el fundamento de nuestra futura Cuba? ¿Cuánto más va a hundirse
usted en el cieno, como cubano despreciable?
¡Rectifique
al menos en algo su imagen de megalómano desalmado! ¡Llegue a
su muerte próxima con un poco menos de desprestigio! ¡Haga algo
que al menos empiece a reenrumbar a Cuba para salir de donde usted y su
camarilla la han hundido!
Convierta su
seudoparlamento en un parlamento real, al que tengan acceso todos los
cubanos que se ganen el apoyo popular. Intente darle fundamento racional a
sus propuestas. Deje de usar su aparato de poder para reprimir las ideas
que no coinciden con los caprichos o conveniencias de usted. Comience a
admitir que Cuba es de todos los cubanos, no sólo de su grupito y
mucho menos sólo de usted.
Están
surgiendo, al paso que naturalmente pueden, novísimas fuerzas
políticas cubanas que finalmente detendrán el descalabro de
Cuba y la impulsarán permanentemente hacia el futuro. Pero eso
tomará tiempo, demora con más sufrimientos y miserias para
nuestro pueblo.
¡Haga algo,
alguna vez, que los cubanos tengamos que agradecerle, además de
despreciarlo, tirano Castro!