Protestar: desahogo con peligros

Colaboración de Ricardo E. Trelles (septiembre/96)

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indentProtestar es sin duda mucho más civilizado que la primitiva acción violenta terrorista o vengativa. Protestar es desahogar las frustraciones y resentimientos por los padecimientos, propios o ajenos. Es empinarse para gritarle en la cara --o en las rodillas-- al gigante que maltrata. Es crear problemas, grandes, medianos o pequeños, a los malabaristas de turno en el gobierno de la sociedad o al empresario que es abusador. Es tratar de al menos sentirse un poco mejor cuando se cree que no se puede o no se sabe resolver los problemas. Es un arma simple de las minorias.
indentProtestar es intimidar amenazando al resto de la sociedad con posibles acciones más dañinas si no concede lo que se cree justo.
indentProtestar es también, muchas veces, un ejercicio demagógico con el que algunos mantienen activos, esperanzados y contribuyendo, a sus manipulados. O peor: puede ser crear y alimentar un objeto de negociación en las manos de los mismos algunos, para tratar y sacar provechos personales del gigante que maltrata, el gobernante malabarista o el empresario. Las protestas son, o llegan a ser, para algunos --¿muchos?-- un buen negocio.
indentEl humanismo demuestra que la sociedad, y sus problemas, son un asunto de todos; que podemos encontrar formas de cooperación y respeto de todos por todos (siempre con algunos violadores, naturalmente). Formas que podemos establecer progresivamente. Cuando creemos en el ser humano y entendemos el humanismo, estamos en posición privilegiada para estudiar nuestros problemas y meditar profundamente sobre ellos. Sabemos --o sabemos averiguar-- cómo se forma un niño para desarrollarle su potencial, su autoestima, la estima al prójimo y sus capacidades para cooperar con éste para su avance común en la vida. Sabemos --o podemos encontrar-- las formas para organizarnos productivamente para ser todos más ricos, y para cuidar unos de otros para estar más sanos, sentirnos seguros y ser felices.
indentEstableciendo y siempre expandiendo una red social de comprensión, colaboración y disfrute mutuo, usando los conceptos humanistas, se pone en marcha un proceso trascendental de mejoramiento personal y social, que empieza a dar frutos inmediatamente y cuyos efectos se multiplican por día. (Ver Programa de acción humanista.)
indentAdemás de ser fuente de beneficios mutuos para los miembros de esa red social, ésta es un formidable movimiento para promover cambios políticos y legislativos para bien de toda la sociedad. Razonando, explicando y convenciendo. Tratando de ganar a los oponentes más que tratando de aplastarlos. Ganando votos para sus candidatos humanistas, o para otros, si es que aparecen, que merezcan su confianza. Mientras, si ningún candidato sirve, participando masivamente en las elecciones para anular las boletas.
indentEl movimiento social que constituye esa red tiene la más completa atención y respeto (e interés por su desarticulación, en algún caso) del resto de las fuerzas sociales. Su simple solicitud, o desaprobación o condena, de una decisión gubernamental, por ejemplo, produce efectos mayores y más sólidos que cualquier protesta. Y, también, por qué no, ese movimiento hace manifestaciones públicas. Sin odio, sin violencia, sin destruir ni intimidar; con un claro espíritu constructivo, con planteamientos inteligentes, realistas y convincentes. Manifestaciones humanistas.


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